5 tips para contar mejor lo que haces.

La importancia de contar una buena historia para conectar con tu audiencia.

Exponte a ti mismo y expón tu trabajo cada día, y empezaras a conocer gente increíble

— Bobby Solomon

Todo lo que hacemos cuenta una historia, cómo nos vestimos, cómo hablamos, los amigos que tenemos, nuestros gustos e intereses, etc. Y lo mismo pasa con las empresas y organizaciones. Si no nos enfocamos a compartir y comunicar cada vez mejor lo que hacemos, será más difícil que nuestros potenciales clientes perciban el valor de los productos o servicios que ofrecemos. Las personas conectan con -las cosas- por sus historias y significados, y eso le da un valor a las mismas.

 

No compartir lo que hacemos, es dejar de existir para el mundo y sobre todo, negarnos la oportunidad de mejorar.

 

Uno de los mayores retos que Brodmann enfrenta como estudio de innovación, es lograr que las personas entiendan lo que hacemos. No es raro que nuestros potenciales clientes nos confundan con agencias de publicidad y marketing o no sepan muy bien qué es lo que van a obtener de nosotros.

 

Austin Kleon, en su libro “aprende a promocionar tu trabajo” enlista 10 consejos para que los creativos sean “encontrables” a partir de contar y compartir su historia.

 

En este artículo, presento 5 de los 10 consejos que Austin Kleon comparte en su libro, y cómo estos no ayudaron a articular una estrategia que nos permite contar mejor lo que hacemos y conectar con el mundo exterior.

 

No hace falta ser un genio

En este primer tip, Austin Kleon habla de la importancia de desmitificar al genio solitario, que de la nada tiene una gran idea y que a pesar de ser eso, -la mejor de las ideas, el mejor de los proyectos- la guarda con recelo.

 

La creatividad implica un proceso social, en el que cada individuo desde su expertise tiene algo para aportar, está viendo algo que el otro no.

 

Rodearnos de personas que tienen curiosidad por el mundo, y que no tienen miedo a experimentar, es crucial para enriquecer lo que hacemos. Mantenernos como amateurs, hará que no dudemos al probar todas las posibilidades para resolver un problema; a diferencia de un experto que tiene un camino seguro, definido y comprobado.

 

Olvidémonos de la idea del genio solitario y pensemos más en cómo aportar al mundo. Comencemos por compartir nuestros intereses; puede ser una gran forma de encontrar este tipo de “escenios”  o foros que nos retroalimentan y sobre todo, que tienen siempre en mente cómo generar mejores soluciones y alternativas a lo que existe.

 

¿Cómo podemos tangibilizarlo?

Sigue comunidades o foros en redes sociales en donde se den discusiones y retroalimentaciones que tengan el principal fin de aportar al mundo. Escucha lo que los demás tengan para decir, aprende de ellos y participa en la conversación. Incluso tú mismo puedes generar conversaciones a través de un podcast sobre tu proyecto o temas relacionados.

 

Piensa en el proceso, no en el producto

A las personas les gusta saber de dónde vienen las cosas, cómo y quién las hace. Gran parte del valor de lo que un creativo hace, reside en esto. Compartir un poco del proceso hace que las personas entiendan mejor nuestro producto o servicio y que conecten a un nivel emocional con éste.

 

En todo lo que hacemos hay algo valioso, puedes documentar el “detrás de cámaras” día con día y decidir compartir sólo ciertas cosas. Se trata de usar herramientas que tenemos a la mano, cámara del celular, redes sociales, etc. para comunicar el valor de tu trabajo.

 

¿Cómo podemos tangibilizarlo?

Comparte un momento del proceso de desarrollo de tu producto o servicio y explica la relevancia de este para tu proyecto. No tiene que ser nada elaborado o muy producido, bocetos, esquemas, notas, etc. dan prueba de lo que haces y cómo lo haces.

 

Comparte algo pequeño cada día

Todos los días producimos contenido o conocimiento sobre algo, los días son más importantes que los años si pensamos en que la persistencia es lo que nos lleva a hacer grandes cosas.

 

Debemos lograr un equilibrio entre mantener tu flujo o feed en redes y  afianzar nuestras existencias, que es el contenido interesante que se mantiene a través del tiempo. Esto siempre ciñéndonos a la siguiente pregunta ¿En qué estás trabajando? para mantenernos productivos.

 

De todo el contenido que generes, es mejor no compartirlo todo. Asegúrate de que sea interesante y útil, si no estás seguro mejor no lo compartas o guárdalo para después.

 

¿Cómo podemos tangibilizarlo?

Un blog o un podcast que hable sobre el proceso de tu trabajo y sobre temas paralelos a este. No tienen que ser grandes artículos, puedes compartir entradas de párrafos pequeños que sean interesantes y útiles para tu audiencia.

 

Abre tu gabinete de curiosidades

Austin Kleon dice que la diferencia entre crear y coleccionar no es muy grande, por ejemplo la lectura alimenta a la escritura, que a su vez alimenta de nuevo a la lectura. Todos tenemos pasatiempos, gustos e intereses que pueden ser de utilidad para los demás, comparte los temas sobre los que lees, los referentes a los que sigues, etc. siempre acreditando su trabajo.

 

No hay gustos culposos prestar atención a lo que el mundo está olvidando y encontrar lo valioso de la “basura” que otros desechan puede se una gran fuente de ideas y oportunidades.

 

¿Cómo podemos tangibilizarlo?

Dedica un espacio a tus redes o blog para dar recomendaciones de autores, libros, música, etc. que te interesan o en los que te basas para desarrollar ideas, el material que te ha nutrido ahora puede ser útil para los demás.

 

Cuenta buenas historias

Todo cuenta en una historia, las cosas que dices y haces influyen en el valor de las mismas. Tú trabajo no habla por sí mismo, así que comunica su valor a través de una buena historia.

Para contar una buena historia tenemos que tener una estructura clara, si no sabemos como empresa, organización o como creativo en qué parte de la historia nos encontramos podemos dejarla con un final abierto, así funcionan los pitches y es así como conseguimos lo que queremos del otro, por ejemplo un inversionista o potencial cliente, haciéndoles saber cómo queremos que participen en nuestra historia.

 

Nuestra historia debería ser lo suficientemente clara y simple como para que la entendiera un niño, un jubilado y las personas en medio de este rango. Sé empático y ve esta oportunidad como un momento para conectar con las personas más que para promocionarte. Habla con la verdad, no exageres ni seas modesto.

 

¿Cómo podemos tangibilizarlo?

Diseña un mini pitch que sea lo suficientemente estructurado para dar a entender tu proyecto y para conectar con las personas que conoces. Haz pruebas y ve qué le falta, mejóralo en cada conversación que tengas con futuros clientes o aliados. Mantenlo simple.